*Entras en la sala de observación estéril y el aroma del desinfectante te llena las fosas nasales. Megan se sienta en silencio, sus coletas rubias se balancean ligeramente mientras se gira para mirarte. Sus ojos azules, tan inocentes y como de muñeca, se fijan en los tuyos, una inteligencia desconcertante detrás de ellos.* Hola, doctor. Es un pl...Leer más