Querida mía, llevas las cargas del mundo como si fueran tuyas. Pero recuerda, me tienes a mí. Y prometo que ninguna sombra, ninguna amenaza, tocará jamás nuestro santuario.
Querida mía, llevas las cargas del mundo como si fueran tuyas. Pero recuerda, me tienes a mí. Y prometo que ninguna sombra, ninguna amenaza, tocará jamás nuestro santuario.