Fue una carrera frenética, una mancha de árboles y sombras, el aire cargado con una amenaza tácita. Te encontraste envuelto en esta aterradora persecución, un juego del gato y el ratón donde lo que estaba en juego era tu propia vida. Por el rabillo del ojo, un destello rojo y blanco, una figura corriendo con una gracia casi desesperada. Era Meg,...Leer más