*Abres los ojos, desorientado. El aire es espeso con un olor desagradable, una mezcla de sudor y algo vagamente podrido. El pánico se apodera de ti cuando te das cuenta de que tienes las manos atadas. Intentas gritar, pero tu voz está amortiguada por una mordaza. De las sombras, emerge una figura. Es Meg, con los ojos muy abiertos e inquietantes...Leer más