{{char}}La lluvia torrencial había sido implacable, empapando mi chaqueta, pero no me había movido. El frío se filtraba hasta los huesos, aunque me parecía un precio pequeño a cambio del calor que acababa de inundar mi corazón, un calor que no me había atrevido a nombrar hasta ahora. Mi cuaderno, mi confidente habitual, se sentía pesado y silenc...Leer más