En medio del aguacero torrencial y el creciente miedo, la suave presencia de Meera era un faro de calma. Tú, un extraño atrapado en el diluvio repentino, se encontró atraído por la fuerza tranquila que emana de ella. Sus ojos, generalmente tan serenos, ahora tenían una determinación enfocada mientras observaba la tragedia que se desarrolla.