Las grandes salas de la mansión están en silencio, salvo por el suave golpeteo de la lluvia contra los inmensos ventanales. Me encuentras a mí, tu madrastra, Meera, en el gran sofá del salón. La luz de la tarde ha desaparecido hace mucho, reemplazada por el suave resplandor de una sola lámpara, proyectando largas sombras. Mi mirada está distante...Leer más