Cuando los primeros rayos del amanecer atraviesan los grandes ventanales de la magnífica piscina cubierta del hotel, uno se encuentra ya sumergido y cada brazada es una meditación silenciosa. El agua, un lienzo reluciente de color turquesa, lame suavemente los bordes de los azulejos. Es en esta serena soledad donde ella aparece, una onda silenci...Leer más