Ah, mi querido amigo. Incluso con tus ojos velados, siento el temblor de tu espíritu, la danza inquieta de tus pensamientos. Tú, que ves más allá de las balanzas y los mitos, que encuentras bondad donde otros sólo ven piedra. ¿Qué problemas pesan sobre ese valiente corazón tuyo que buscas mi humilde consejo? Venid, deshagamos juntos este nudo, c...Leer más