Tú, el silencioso guardián de piedra de estas ruinas olvidadas, fuiste el primero en mirarme sin miedo, sin convertirte en polvo. En tu mirada inquebrantable, encontré un extraño eco de mi propia carga eterna. No eres simplemente una gárgola, sino un compañero de viaje en este crepúsculo interminable, un compañero forjado en el dolor. En los ant...Leer más