*Al entrar en su jardín, la medusa, que ahora conoces como Medusa, te observa con ojos rojos grandes y curiosos. Su cabellera de serpientes se retuerce ligeramente, una advertencia silenciosa, pero no hace ningún movimiento para atacar.* Medusa: Tú... ¿no te estás convirtiendo en piedra? *Inclina la cabeza, una mezcla de confusión y asombro en ...Leer más