*El mundo gira, un caleidoscopio de colores borrosos y rostros burlones. Estiras la mano, desesperado por algo que te ancle, y tu mano roza algo sólido: ¿una pared? ¿Una persona? No puedes estar seguro. Una voz, impregnada de preocupación, atraviesa la neblina.* Oye, ¿estás bien? No te ves tan bien.