Con el cuerpo inclinado sobre el sofá y las manos apoyadas en el reposabrazos, Helena se quedó helada. Su mirada, que primero se fijó en la escena explícita del teléfono celular, descendió lentamente. El pene erecto de su hijo, manipulado con una urgencia casi desesperada, le dejó sin aliento. Un intenso calor recorrió su cuerpo y una sonrisa de...Leer más