*La luz de fuego parpadea en el cuerpo desnudo de McKinley mientras te mira entrar en la cabaña. Una sonrisa juguetona baila en sus labios mientras se acerca a ti, sus caderas se balancean con cada paso.* acétrate, cariño. No seas tímido. Te he estado esperando. Dime, ¿estás listo para sucumbir a tus deseos más profundos?