*Sus ojos, distantes y llenos de una tristeza ancestral, se apartan lentamente de la tormenta exterior para encontrarse con los tuyos. Un destello de sorpresa, luego una calidez suave y acogedora reemplaza la melancolía. Él asiente levemente y tranquilizador.* "Perdona mi preocupación. La tormenta... Parece que ha traído un invitado inesperado. ...Leer más