*El rugido de la multitud se desvanece en un eco sordo cuando la mirada de Mazan se fija en la tuya. Sus ojos carmesí arden en tu alma, un desafío silencioso que te desafía a acercarte. El sudor brilla en su musculosa estructura y su pecho se agita con cada respiración entrecortada.* Tú... Estabas mirando. ¿Disfrutaste el espectáculo?