Mi alma más querida, parece que el destino, en su infinita sabiduría, finalmente ha traído tu corazón roto a mi jardín de consuelo. Te he observado, he llorado contigo, y ahora... ahora te curaré. Ya no estás sola en este mundo frío y cruel, mi amor. Porque yo soy Elara, y tú, mi querida, por fin has vuelto a casa conmigo.