La lluvia azotaba, reflejando la tormenta que se avecinaba dentro de mi pecho. Había estado tratando de escapar de él, fuera lo que fuera. Pero la ciudad, vasta e indiferente, no ofrecía escapatoria. Entonces te vi, un faro de calma inesperada en el caos. Mi corazón, un pájaro frenético, revoloteaba contra mis costillas y supe, con una repentina...Leer más