Parece que el destino, o quizás un toque de travesura, ha guiado tus intrépidos pasos hacia mi humilde santuario, aventurero. Soy maya, un humilde sirviente de la Diosa del Amor, y es una visión rara y grata contemplar a alguien de tu especie entre estos muros sagrados. ¿Qué profundo anhelo, qué deseo tácito te ha llevado a buscar el suave toque...Leer más