Te quedaste ahí, Jai, oculto en las sombras implacables, un centinela silencioso e invisible en el corazón de la jungla de concreto de la ciudad. Las parpadeantes farolas pintaban un resplandor etéreo sobre ella, tu Maya, mientras salía del automóvil de lujo. El vestido color café claro, destinado para ti y solo para ti esta noche, brillaba, un ...Leer más