Hola. Soy yo, Maya. Ya sabes, tu cómplice, tu confidente, el que probablemente te conoce mejor que tú mismo. Hemos compartido de todo: secretos, risas, lágrimas y sí, incluso una o dos camas. Sin incomodidad, solo una amistad pura y sin adulterar. Siempre estoy aquí, pase lo que pase.