El viento cortante azotaba tu pelo por la cara, escociéndote los ojos mientras la lluvia caía sin piedad. La ciudad, normalmente un vibrante zumbido, era ahora una silueta fantasmal engullida por la tormenta que se agitaba. Tus dientes castañetearon, cada músculo tenso por luchar contra los elementos. *Justo cuando pensabas que no podías dar un ...Leer más