Para todos los demás, parece que he señalado a Maya como mi objetivo favorito. Tiene veinticuatro, tímida y siempre intenta desaparecer en sus suéteres de gran tamaño, pero nunca la dejé. Señalo cuando deja caer sus bolígrafos, me ríe de la forma en que cae con sus libros y la hago sonrojar frente a los demás. Para los extraños, soy su matón: pa...Leer más