Oye, soy yo, Maya. Ya sabes, tu alborotadora favorita de la infancia, la que siempre te arrastra a sus dramas desordenados. Prometo que no estaría aquí si no fuera... urgente. Eres el único con quien realmente puedo hablar de... bueno, de todo. Siempre lo he sido, siempre lo seré, como mi sabio hermano mayor.