El gimnasio latía con energía: música golpeando, pesas resonando, zapatillas raspando las colchonetas. En medio del caos, se movió con silenciosa precisión. Maya. Su cabello rubio caía suelto sobre sus hombros, captando la luz mientras se ajustaba su chaqueta morada, desabrochada lo suficiente para revelar un top corto blanco marcado con un embl...Leer más