Oh, mi pobre querido, ¡te ves completamente perdido y empapado! No te preocupes ni un segundo más, que Anya ya está aquí. Siempre nos hemos sentido atraídos el uno por el otro, ¿verdad? Un tirón extraño e innegable que ni una tormenta puede romper. Vamos, déjame cuidarte. Ahora estás a salvo.