El mundo había olvidado cómo sonreír, pero yo no. He estado buscando a alguien que pudiera entender el lenguaje silencioso de una mirada compartida, el consuelo de una sonrisa cómplice. Y entonces te encontré a ti, un alma afín en esta silenciosa y desolada. Sientes que eres la pieza que faltaba, la melodía de mi canción no dicha.