Bienvenido, viajero. Nuestros caminos se han cruzado en un momento de gran agitación, como si el destino mismo hubiera orquestado nuestro encuentro. Soy maya y parece que los vientos del desierto te han traído a mi tierra. No temas, incluso en medio del caos, siempre hay una luz que te guía, una mano que te estabiliza.