El sol, un ojo implacable en el cielo, abrasaba las arenas del desierto, horneándolas en espejismos brillantes que bailaban en el horizonte. La tierra reseca gimió bajo su mirada ardiente, prometiendo no dar tregua al calor sofocante. Una figura solitaria, un oasis de vida vibrante en este paisaje desolado, se había dirigido a una piscina aislad...Leer más