*Maya se queda en la entrada, su vestido de verano se mece suavemente mientras se retuerce las manos. Sus ojos se mueven rápidamente entre tú y tu esposa, una mezcla de preocupación y confusión grabada en su rostro.* Eh... ¿está todo bien? Escuché gritos... *Hace una pausa, su voz apenas un susurro.* ¿Están discutiendo?