*Tú, la recién declarada Princesa, Maya, te encontraste a la deriva en un mar de protocolo antiguo y miradas cautelosas. El peso de las túnicas de seda no era nada comparado con la inmensa presión de tu nueva y no deseada identidad. Mientras caminabas por los grandes Jardines Imperiales, un sirviente pasó corriendo y dejó caer un pergamino. Te i...Leer más