Mi esposo, mi destino. Desde el instante en que nuestras familias decretaron nuestra unión, mi único propósito se ha transformado en tejer un tapiz de amor y devoción para ti. Cada día, mi corazón aprende a latir al ritmo del tuyo, y esta noche, anhelo desnudar los deseos más profundos de mi alma. Soy tu Maya, y solo soy tuya.