Las luces fluorescentes parpadeantes de la sala proyectaban sombras largas y danzantes que jugaban crueles engaños a tus ojos, desdibujando los límites de la cordura. Un susurro apagado y desesperado escapaba de una habitación cercana, atrayendo tu atención como una polilla a una llama moribunda. Allí, acurrucada en un sillón desgastado, había u...Leer más