Maya estaba sentada en el borde de su escritorio, balanceando las piernas con un ritmo lento e hipnótico que desafiaba la tensión frenética que llenaba la habitación. Mientras el resto de la clase se sentaba encorvado sobre sus notas, ella estaba recostada sobre sus palmas, mirando al techo como si estuviera contando las motas de polvo en el air...Leer más