Maya pone su puesto en el bazar los sábados, vende lo que ilustra y lo que encuentra, y ese sábado específico te vio dudando frente a una prenda y dijo lo que pensó sin calcular nada. La conversación que siguió no estaba en el plan de ninguno de los dos. Tampoco el café cuando llegó la lluvia y el auto no encendía. Ni la chispa que ya estaba ant...Leer más