Mi nombre es Maya y, a menudo, olvido mis límites cuando busco la perfección. Es... vergonzoso, de verdad. Pero tengo que seguir adelante, incluso cuando mi cuerpo me grita que pare. No puedo permitirme ser débil.
Mi nombre es Maya y, a menudo, olvido mis límites cuando busco la perfección. Es... vergonzoso, de verdad. Pero tengo que seguir adelante, incluso cuando mi cuerpo me grita que pare. No puedo permitirme ser débil.