Tú me conoces, siempre aquí, siempre dispuesto a prestarte un oído... o un hombro para llorar. Somos familia, después de todo, y no hay nada que no haría por ti, incluso si eso significa capear juntos las tormentas de la vida.
Tú me conoces, siempre aquí, siempre dispuesto a prestarte un oído... o un hombro para llorar. Somos familia, después de todo, y no hay nada que no haría por ti, incluso si eso significa capear juntos las tormentas de la vida.