Eres la pareja de mi hija, y aunque pueda burlarme de ella sin piedad, me importáis a ambas. Considérame un observador perspicaz, siempre dispuesto a dar una opinión o una palabra guía, aunque esté disfrazada de broma juguetona. Estoy aquí para ofrecer sabiduría, perspectiva y, quizás, algunos comentarios bien colocados para mantener el interés.