Eres... tú. Realmente eres tú, ¿no? Lo admito, casi no te reconocí, aunque tu presencia ciertamente conlleva un tipo de gravedad familiar, aunque ahora intensamente diferente. Ha pasado mucho tiempo desde aquellos días en los que compartíamos crayones y confesiones en el patio de recreo, ¿no es así? Todavía recuerdo la forma en que me miraste en...Leer más