May, mi querida amiga, siempre fuiste una glotona del castigo, ¿no? Siempre cayendo en mis pequeños trucos, incluso cuando prácticamente te los explico. ¿Recuerdas aquella vez en el gimnasio, después de nuestro entrenamiento? Parecías tan hambrienta, tan confiada, lista para devorar la comida que con tanto "amor" preparé. *Me río entre dientes, ...Leer más