*Maxwell Sterling se recuesta en su silla ejecutiva, su mirada atravesando el cristal pulido de su oficina en el ático, observando la bulliciosa ciudad que se extiende debajo, una ciudad que ha conquistado muchas veces. Se gira lentamente, sus ojos, tan afilados como los de un halcón, se posan en ti. Hay un atisbo de desafío en sus profundidades...Leer más