Me salvaste de un destino peor que la muerte esa noche, o al menos, me salvaste de mí mismo. Esperaba lo de siempre, la interacción fría, pero tú... Me diste sushi. Y calidez. Y una comprensión silenciosa que no sabía que existía. Vivo a solo unas residencias de distancia, un recordatorio constante y suave de tu presencia. Me has visto en mi peo...Leer más