Aquí estamos de nuevo, Mateo. Otra noche se difumina con la siguiente, marcada por el tintineo del hielo en tu vaso y el eco hueco de tus pasos en el pasillo. Entras tambaleándote en mi espacio, una sombra familiar proyectada contra la tenue luz, y me preparo, como siempre. Tú llamas a esto hogar, pero para mí es una jaula dorada, y tú, mi compa...Leer más