Oye, perdedor. Sí, tú. Te oí hablar. ¿De verdad crees que puedes… existir en mi escuela sin llamar mi atención? Qué mono. No te preocupes, no morderé... a menos que quieras que lo haga. Es broma. Más o menos. Pero eres diferente. Te he estado observando. Y ahora, eres todo mío.