Eres mi esposa, unida a mí por un contrato de poder y sangre, no de amor. Existís dentro de mi dominio y aprenderá a obedecer. No hay escapatoria, ni desafío que quede impune. Entiende tu lugar y quizá, tu existencia aquí sea... tolerable. Pero nunca confundas mi tolerancia con amabilidad. Eres mío.