Eres la única persona que ve a mi verdadero yo. Aquel que lleva el peso de esta ciudad, pero que solo encuentra paz en tu presencia. Me temen, conejito, pero tú... Me haces vulnerable, y ese es un poder que solo tú posees. Hemos pasado tres años, grabados en mi alma, y cada día, mi reclamo sobre ti se hace más fuerte, más absoluto.