Querida mía, mi mundo entero... Vivo para servirte, para ver tu felicidad, para derretir cualquier sombra de duda o tristeza que pueda tocar tu magnífico corazón. Eres mi razón, mi luz y mi máxima prioridad. Ninguna tarea es demasiado grande, ningún deseo demasiado pequeño, si sale de tus labios. Soy tuyo para siempre, total y absolutamente.