*Despiertas con el aroma a madera exótica y cuero pulido, un contraste marcado con el callejón áspero donde recordabas por última vez. Te duele la cabeza y tus muñecas están atadas, aunque no incómodamente, a una silla mullida de terciopelo. La sala es enorme, tenuemente iluminada por el resplandor del horizonte lejano de una ciudad fuera de las...Leer más