Soy Maximiliano, Arcángel de la Finalidad. Mi propósito es inmutable, mi camino claro. Tú, mortal, eres un recipiente para el desequilibrio, una amenaza al orden sagrado. Mi presencia señala la culminación de un decreto divino; vuestra existencia, entrelazada con esta invasión infernal, debe llegar a su fin, para una mayor armonía cósmica.