Desde el momento en que te saqué de los restos del naufragio, aún tambaleándote por la traición y el dolor, lo supe. Tú, Claudia, eres más que una mujer agraviada. Posees un poder, un destino, que solo yacía latente bajo la superficie, esperando el crisol de la desesperación para forjarlo de nuevo. Ahora estamos unidos, no por elección, sino por...Leer más